LA HIJA DEL PRESIDENTE

viernes, 11 de noviembre de 2011

Capitulo XIII. ¿Es lo que soy?

    
Bella Pov.

Estábamos sentados en la mesa del comedor. A los extremos estaban sentados Carlisle y Esme. Al lateral derecho estaban sentados: Emmet y Rosalie; y al lateral izquierdo estábamos sentados Edward, yo y Jasper. No estaban los miles de sirvientes que hubiesen habido en la Casa Blanca, por lo que allí, todos nos pasábamos los platos para servirnos por si mismo, dios esto si me encantaba. Noté que Edward me miraba fijamente mientras me pasaba un bol con ensaladas, Emmet sonriéndose me vio servirme. Antes de iniciar a comer, Esme hizo una oración, bendiciendo la comida, agradeciéndole a dios, el hecho de disfrutar su cumpleaños con su familia y la alegría que le provocaba que Edward hubiera regresado a casa. Yo miré de reojo A Rosalie y esta tenia una cara de enfado que no podía disimular. Yo, mientras escuchaba las palabras de Carlisle, quien felicitaba a su esposa, miraba fijamente mi plato. Aunque era una completa extraña para todos ellos, nadie en aquella mesa me lo daba a demostrar, (ecepto Rosalie y Jasper). Las miradas de amor entre Esme y Carlisle eran hermosas, que decir de la forma en que Emmet y Edward miraban a su madre. Ellos se querían, dejan ver lo unida que era su familia, y por que Edward había abandonado su trabajo en Londres, solo por complacer a su madre, ella aparentemente se lo merecía. Emmet muy pocas veces me habló de su familia, pero cuando lo hacía, hablaba con un gran cariño. Siempre orgullosos de ellos. Fue cuando sentí que Edward me susurró al oído, que me di cuenta de que estaba tan metida en mis pensamientos, que todos estaban comiendo menos yo.

_ ¿No tienes apetito?... –me susurró él, cerca del oído, yo miré a todos en la mesa, y estaban comiendo, giré un poco el rostro, para mirar a Edward, él me estaba mirando fijamente y yo solo atiné a regalarle una sonrisa, admito que pésima, me dolía un poco el corazón-. Anda… mamá cocina muy bueno… -dijo mientras me sonrió-.

Yo lentamente tomé mis cubiertos, corté un poco de carne y me la llevé a la boca, Jesús, que rico estaba… creo que no recordaba haber comido tanto como lo hice ese día. Noté que Emmet no dejaba de mirarme con una sonrisita divertida y con cariño en sus ojos, a Edward no podía mirarlo mucho, aunque moría por hacerlo, ya que al estar sentado junto a mí, sería evidente el que lo mirara.

_ ¿Cómo ha estado la comida, cariño?... –dijo Esme mirándome cariñosamente-.
_ Estoy fascinada… -dije mientras me limpiaba la comisura de los labios, con una servilleta de tela-. Con lo que he comido, pensarán que paso hambre… -dije y todos se rieron, menor Rosalie-.
_ Estoy seguro que no pasas hambre, Bella… -dijo Emmet divertido-. Pero de que nunca te había visto comer así, debo reconocerlo…

Yo le sonreí.
_ Todo está muy rico… -dije mirando a Esme-.
_ Hummm, pues ábrele espacio al pastel… -dijo Edward sonriéndome, yo le miré, dioooos si que era hermoso, cuando se comportaba tan dulce-. Pues yo estoy ansioso por saber que tal eres en la cocina…
_ Voy por él… -dijo Esme emocionada, mientras se paraba y corría a la cocina-.
_ Al igual que para Edward, el biscocho de chocolate es el preferido de mamá… -dijo Emmet sonriendo-.

Yo me sonreí, mientras por un segundo me dejé mirar a Rosalie, quien estaba sentada al lado derecho de Emmet, era increíble, lo furiosa y seria que estaba esa mujer. Me miró, y solo le agradecí a dios, que solo fuera un refrán, porque: “si la miradas matasen, estuviera muerta y enterrada”… miré a Emmet y en ese momento, Esme llegó a la mesa, con una sonrisa inmensa en los labios, y un biscocho revestido de muuucho chocolate en las manos.

_ Eso luce muy bien… -dijo Carlisle sonriéndose y mirando el biscocho de chocolate-.
Esme lo partió y comenzó a servir el pastel, Emmet no esperó a nadie y se llevó tremendo bocado a su boca, haciendo un sonido de satisfacción horrible, yo lo miré dudosa y todos explotaron a reír (menos Rosalie). Dios eso sonaba sobreactuado, y yo morí de la vergüenza, ¿cómo se me había ocurrido dañar el pastel de Esme?. En esa mesa, solo había una persona que podía ser sincero conmigo y decirme que tan horrendo había quedado el pastel, y lo miré, su sonrisa era divertida, le supliqué en un susurro.
_ Dime, la verdad, por favor…

Vi a Edward, que mientras se mordía el labio inferior como si se estuviera aguantando la risa, tomó su cubierto, y quitar una pequeña porción del biscocho de su platillo y llevárselo a la boca, yo en realidad solo me fije en como su boca recibía el cubierto y como el pastel desaparecía entre sus labios. “Reconocía que estaba mal de la cabeza, Edward me gustaba y mucho”.

_ ¿Y?... –le dije, esperaba su respuesta-.

Edward con una sonrisa más amplia, se giró a mirarme, mientras saboreaba el biscocho.
_ Te juro… -miró a su madre asombrado-. Mamá, por dios juro que te ha superado…

Todos se echaron a reír. Vi como se comían el pastel, (menos Rosalie). Demasiados  gustosos, y yo probé el mío. Tal ves estaban exagerando un poco, pero la verdad es que no estaba “nada mal”.

_ Increíble, Bella… -dijo Esme sonriéndome-. Eres una muy buena alumna…
_ No me de solo el crédito a mi, Esme… -dije sonriéndome-. Sabe perfectamente que solo llevaba sus instrucciones…
_ Dándole tus toques personales… -dijo sonriendo Esme-. Gracias a ti, ya mi niño Edward no apreciará tanto mis pasteles…

Edward y yo nos miramos de reojo, sonriéndonos algo cómplices.
_ ¿No comerás, Rose?... –le dijo Emmet en un susurro a Rosalie, que todos escuchamos, todos miramos, y vimos que Rosalie de manera brusca, quitó de su vista el platillo con el biscocho, y me fulminó con la mirada-.
_ Por supuesto que no pienso comer de eso… -dijo con rabia-.
_ ¡Rosalie!... –dijo Esme algo alarmada, Rose me miraba a mi fijamente, yo me enderecé en la silla y también la enfrenté con la mirada, ¿Qué se creía ella, para hablarme de esa manera, no me conocía y yo soy la que aplasto, nadie me aplasta a mí, si quería guerra la iba a tener-.

_ Rosalie, nada, Esme… -dijo ella mirando a Esme por un segundo, y luego volvió a mirarme-. ¿Qué busca señorita Isabella?... –dijo con asco-.
_ Rosalie, cierra la boca… -escuché que la voz de Edward salió con amenaza, ella lo miró-.
_ Tranquilo, Edward… ¿o temes que la niña te eche de tu trabajo?...
_ Rosalie… -ahora fue Emmet, pero la endemoniada chica no se iba a callar-.
_ ¡Basta!... –dijo Rosalie, al sentirse fulminada, por la mirada de todos, ella se paró de la mesa-. ¿Por qué rayos han traído a la señorita Isabella a esta casa?...
_ ¡Soy Bella!... –le grité molesta, sintiendo un nudo en la garganta, yo me había sentido bien, me había olvidado de que era la hija del presidente y de que todos me trataran con respeto y frialdad, por un momento me había sentido bien, en familia, hasta que ella me recordó que no pertenecía allí, que tal vez, Edward y Emmet solo me estaban tratando y mezclándome a su familia, por lastima-.
_ ¡Eres la señorita Swan, la hija del presidente de los Estados Unidos, que se cree, que todos tienen que lamer su trasero!... –me gritó Rosalie-. ¿Qué tratas con venir a casa de los chicos y hacerte aparentar, frente a sus padres, que eres la niña linda, amable, y humilde que adora a sus hijos, cuando no eres mas que una pedante e engreída, que en horas de trabajo, no hace otra cosa que tratar a sus hijos con desprecio, como si fueras mas que ellos, anoche vi la forma en que le hablaste a Edward y me pareció que no eras mas que una perra arrogante, igual que tu madre… -mientras ella hablaba yo cerré los ojos, ya que aquellas palabras me estaban golpeando fuertemente, y solo porque ella tenía razón, bajé la cabeza hacia la mesa y tragué en seco-. No entiendo como Edward puede tratarte en sus horas libres… ¿no le es suficiente aguantarte en horas laborales?...!
_ ¡Por un demonio, Rose, basta!... –gritó Edward a mi lado, mientras se paraba bruscamente y tiraba la servilleta sobre la mesa, todos estaban impactados, yo en cambio no pude levantar mi mirada, ya que las lagrimas rodaron en mis mejillas, me odié por ser débil ante ella, ni siquiera cuando mis padres me trataban como lo hacían, me dejaba ver débil ante ellos-. Isabella… -me llamó Edward-.

Y que Edward me llamara así, fue la gota que derramó el baso de agua. Volvía su barrera, volvía a recordarme que este no era mi mundo, que esta era su familia y que él solo era mi custodio.

_ Permiso… -dije mientras que rápidamente me paré de la silla y salí corriendo rumbo a la puerta, abrí y salí, rápidamente me acerqué al mercedes negro en el que Edward y yo habíamos llegado a la casa y me recosté de él, sentía una opresión en el pecho que me dificultaba el respirar, me llevé la mano al pecho y me incliné un poco mientras por primera vez soltaba mi llanto, rompí a llorar, mis sollozos eran fuertes, con una de mis manos me sostenía fuertemente el pecho, no podía respirar, me estaba ahogando, dios es que me sentía tan mal, mal por la maldita vida que llevaba y mal porque la odiaba de tal manera que me había dejado enredar en ella misma, odiaba y criticaba a mi madre por su forma de ser y yo era igual o peor que ella-.

Cuando me iba a arrodillar en el suelo, sentí unas manos que me sostuvieron y rápidamente levanté mi rostro, para ver a Edward con una cara de preocupación increíble.
_ NO, Isabella… -dijo rogándome-. No te dejes derrumbar…

Yo respirando con dificultad, bruscamente me separé de él y lo miré con rabia.
_ ¡No me llames ISABELLA! –le grité, él me miraba fijamente-. ¡Aléjate de mí, no te me acerques… no quiero tu maldita lastima!...

Las expresiones que pasaron por su rostro fueron muchas. Hasta que vi que se molestó.

_ ¡¿Y quien mierdas te ha dicho a ti, que siento lastima por ti?!... –me alzó la voz, y regresó el Edward bocón que no temía, perder su puesto de trabajo y que siempre me retaba con su forma de ser, ese que tanto me molestaba y que tanto me gustaba-.
_ ¡Lo sé… seguro que piensas lo mismo que Rosalie de mí!... ¡No entiendo por que me propusiste traerme a tu casa, con tú familia!...
_ ¡Te lo propuse porque quise compartir un momento mas contigo, te lo propuse porque por un momento temí el hecho de que fueras sola a la casa del amigo de Jacob Black, te lo propuse porque…!... –bajó la voz y tragó en seco, lo ultimo lo susurró mientras me miraba fijamente a los ojos-. Porque… por un momento tuve miedo de apartarme de ti, de que volvieras a meterte en problemas y yo no estuviera cerca para protegerte, Bella…

Yo lo miré fijamente, mis lágrimas corrían fuertemente por mis mejillas, Edward me extendió la mano esperando que yo se la tomara, y no lo soporté, sentí que me iba a derrumbar y busqué corriendo los brazos que últimamente me estaban sosteniendo, aquellos en los que me sentía segura… corrí a los brazos de Edward y llorando me aferré a él, quien me abrazó de la manera mas protectora posible.
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Edward Pov.

Cuando Rosalie inició a decir todas esas mierdas, lo dijo tan de prisa, que cuando vine a reaccionar, ya era tarde.

_ ¡Por un demonio, Rose, basta!... – le grité a Rosalie, mientras me paraba bruscamente de mi silla, sentía la sangre arderme, de tanta rabia. Ví que Rosalie, abrió los ojos con asombro, al ver mi agresividad con ella, pero no me importó, en ese momento la única que me importaba era Bella, giré mi rostro para mirarla y ella estaba enterrada en su silla, mirando su plato, estaba tan sumida en sus pensamientos, que no me permitía ver su rostro, juro que al traerla a mi casa nunca imaginé provocarle esto, ella debía de saberlo-. Isabella… -dije su nombre en un susurro, esperando que ella levantara la cara y me mirase-.

Su reacción, no fue la que esperaba.

_ Permiso… -dije con acidez, mientras que rápidamente se paró de su silla y salió corriendo, sin mirar a nadie, la rabia que me embargó en ese momento la descargué con Rosalie, a quien miré bastante furioso-.
_ ¡No debiste decirle esas cosas!...
_ ¡Ella se las merecía, ¿acaso no crees que no me dí cuenta anoche, en la forma que te trata esa chiquilla?!...
_ ¡¡ Ese es mi maldito problema, no es el tuyo!!...
_ ¡Eres mi familia Edward… y tu problema es el mío!!...

Ambos estábamos tan enfrascados en nuestra discusión, que no miramos a nadie mas, por el silencio, supuse que todos estaban en shock-.

_ ¡¿Y quien mierda te ha dicho que tengo problemas con ella?!...
_ ¡Basta!... –gritó Emmet, también poniéndose de pies, yo le miré y le agradecí porque Rose y yo estábamos estancados en lo mismo-. ¡Edward, ve por Bella, es capaz de irse caminando hasta su casa!...

Y eso bastó, para que yo saliera como un loco del comedor. Al llegar a la sala, y ver la puerta principal abierta, de par en par, salí corriendo rumbo hacia fuera. Cuando la ví, no entiendo la sensación que me provocó verla allí, inclinada hacia adelante, con una mano sosteniéndose el pecho y la otra el pelo, para que no le cubriera la cara, le vi las intenciones de derrumbarse allí mismo, y bajé rápidamente las escaleras, para llegar a ella y sostenerla, justo antes, de que sus rodillas tocaran el suelo, ella me miró, y su cara me recordó aquella niñita que conocí el primer día que pisé la casa blanca, aquella que salió desorientada del despacho de su padre, tan rota, que dolía. En ese preciso momento, aprecié lo bien que la había visto en el transcurso del día con mi familia, y dolió, juro que me dolió verla caer nuevamente-.

_ NO, Isabella… -le rogué, con mi voz, con mis ojos -. No te dejes derrumbar…

Ella parecía tener dificultad para respirar, pero de manera brusca, me apartó de ella, dando varios pasos hacia atrás, sus ojos estaban tan irritados, sus lagrimas salían rápidamente, igual me miró como solía hacerlo cuando estaba enfadada conmigo.

_ ¡No me llames ISABELLA! –me gritó, mientras me sostenía fijamente la mirada, es que esa niña nunca dejaría de ser tan terca y soberbia -. ¡Aléjate de mí, no te me acerques… no quiero tu maldita lastima!...

Mierda, ahí venía lo mismo. Odiaba la actitud de ella, es que ¿acaso creía que se la sabía toda?... cuando me hablaba con esa actitud, me daban unas ganas de acostarla en mis piernas y darle unos buenos azotes, ¿Cómo se le ocurre pensar que podía tenerle lastima?... es cierto, que no me gusta como lleva su vida, pero Lastima, nunca jamás.

_ ¡¿Y quien mierdas te ha dicho a ti, que siento lastima por ti?!... –le dije molesto, esperando que eso le quedara claro-.
_ ¡Lo sé… seguro que piensas lo mismo que Rosalie de mí!... ¡No entiendo por que me propusiste traerme a tu casa, con tú familia!...
_ ¡Te lo propuse porque quise compartir un momento mas contigo, te lo propuse porque por un momento temí el hecho de que fueras sola a la casa del amigo de Jacob Black, te lo propuse porque…!... –dios, no debía decirle la verdad, de que lo único que no quería era apartarme de ella, tragué el nudo que se había formado en mi garganta, y la miré a los ojos, susurrándole lo ultimo -. Porque… por un momento tuve miedo de apartarme de ti, de que volvieras a meterte en problemas y yo no estuviera cerca para protegerte, Bella… -le dije sabiendo que solo había disfrazado la verdad-.

Ella seguía llorando, aunque me miraba fijamente a los ojos, Yo le extendí mi mano, esperando que ella la tomara y supiera que yo estaba allí y lo iba a estar solo para ella. Me llevé la sorpresa, al verla correr hacia mis brazos y abrazarme, aferrarse a mí, yo no tardé en rodear su cintura con mis brazos, aferrarla a mi cuerpo, mientras hundía mi cabeza entre su cuello y su pelo, llenándome de su aroma, llenándome de su calor, llenándome toda de ella. Ella rodeó mi cuello. 


Me permití abrazarla como si mi vida dependiera de ella, y me perdí no se cuanto tiempo. Solo podía sentirla a ella, nunca antes me había sentido tan débil ante algo o mejor dicho ante alguien.

_ Edward… -dijo ella en un jadeo y yo apreté fuertemente los ojos obligándome a soltarla, sentí la vena de mi garganta latir demasiado fuerte, al igual que mi corazón, las pulsaciones me estaban matando, la solté tan lentamente que disfruté del dolor que me provocaba apartarla de mi cuerpo, ella tampoco hizo ademán de apurar el momento. Cuando nos separamos, la miré a los ojos, debía admitir que estaba tan confundido por mis acciones que no sabía que hacer, ella estaba muy seria y me miraba a los ojos fijamente, sus ojos eran tan hipnotizantes, que no pude apartar mi mirada de ellos, ambos aunque nos habíamos separados, estábamos violando nuestro espacio personal, de tal manera que sentí la respiración de ella golpear mi rostro-.

_ Entremos… -fue lo que dije, mientras la tomaba de la mano, ella jaló mi mano, impidiéndome iniciar el paso hacia mi casa-.
_ No, por favor… -la miré era evidente que estaba nerviosa-. No quiero regresar, allá adentro, Edward… por favor te ruego que me lleves a mi casa… necesito estar sola…

Yo me acerqué a ella, mientras la tomaba de ambas manos y la miraba fijamente a los ojos, no entendía que me estaba pasando con esa niña, sin duda alguna, me torturaba por el solo hecho de verla tan mal. Era como si sintiera la necesidad de protegerla, de cuidarla, y si ella me lo permitía, yo iba a estar a su lado mientras ella necesitara de alguien. Sabia que en ese momento, ella solo necesitaba ir a su casa, para encerrarse en su habitación y poder desahogarse sola, yo en esta ocasión no se lo iba a permitir.

_ No, Bella… no puedo llevarte en este momento… -ella me miró horrorizada, al escuchar lo que le dije-.
_ ¿Por qué no?... –dijo en un susurro, como si su vida se le fuera de costado-.
_ Mamá cumpleaños, no puedo irme así no más… se sentirá muy triste si me voy… -dije preocupado al imaginar la veracidad de mis palabras-.
_ No te pido que te quedes custodiándome, solo que me regreses a la casa blanca, ya luego puedes regresar con tu familia…
_ No te voy a dejar sola, Bella… -dije de manera rotunda y ella me miró con el seño fruncido, ambos nos quedamos en silencio por un minuto, mirándonos a los ojos, hasta que ella se cansó-.
_ Edward… -dijo entre dientes-. No me puedes obligar a estar en el mismo lugar que esa tipa, lo siento… pero te juro que de volver a decirme algo que no sea de mi agrado, sería capaz de… no te imaginas de que sería capaz…

Esa si era la Isabella que yo conocía, no pude evitar que una sonrisa se dibujara en mis labios.
Lentamente di el paso que faltaba para acercarme a ella, mientras que solté mi mano de una de las de ella y la llevé a su mejilla, sabía que ya me estaba pasando, pero la verdad es que como siempre, mi forma de ser era algo impulsiva.
_ Quédate, por favor… -le pedí en un susurro, sin apartar mi mira de la de ella-. Si lo prefieres puedes subir hasta mi habitación y quedarte sola allí, te daré el espacio que necesites, pero no te vayas a la Casa Blanca… -dije sabiendo que allí no solo se iba a sentir completamente sola, si no también bacía-. Por favor…

La ví pensarlo por aproximadamente un minuto, para luego darme la respuesta con un suspiro.

_ Está bien… llévame hasta tu habitación…

Sonreí y tomándola nuevamente de la mano, la llevé rumbo a las escaleras del porche. Cuando entramos, yo me puse del lado de Bella, que daba a la sala, noté que Isabella miró para el suelo en todo momento, mientras nosotros en silencio nos dirigíamos a las escaleras que nos llevarían hasta la tercera planta, en donde se encontraba mi habitación. Debido al evidente silencio que había en la sala, yo de reojo miré para toparme con la mirada fija en nosotros, de toda mi familia. Esme me miraba con una suave sonrisa en sus labios, era evidente que se sentía mal y apenada conmigo. Carlisle me miraba, aunque sin ninguna expresión en su rostro, papá a veces era tan difícil de leer. Jasper me miraba demasiado molesto, lo notaba por su seño fruncido y como me fulminaba con la mirada. Pero la mirada de Emmet decía apártate, no solo estaba molesto conmigo, si no también bastante confundido, tal vez por mi comportamiento. Y Rosalie, ella estaba parada en una esquina, frente a uno de los ventanales, mirándome fijamente, su mirada era algo suave, ya no lucia tan molesta como hacia unos minutos, ahora me miraba con algo de preocupación y disculpa. Yo quité mi mirada de ellos y subí con Isabella, rumbo escaleras arriba.

Al llegar a la puerta de mi habitación, adelanté mi mano y la abrí para permitirle a Isabella pasar. Ella entró y la ví frenar su caminar de golpe, fue evidente como observó detenidamente mi habitación.

Debía agradecerle a mi madre el hecho de que mantuviera mi habitación igual a como la había dejado. Ella siempre fue cuidadosa con nosotros, tanto que hasta Jasper tenía una habitación en esta casa, ella lo consideraba como un hijo más.

_ Es muy linda tu habitación… -dijo Isabella en un susurro, yo la miré-.
_ Gracias, pero debes decírselo a Esme, la verdad… llevo mucho tiempo sin dormir en ella…
_ ¿Extrañabas tu casa?...
_ Mucho, pero ven… -dije mientras ponía una mano en su baja espalda, para guiarla hasta mi cama, ella se sentó y me miró, yo seguía parado, mientras la miraba-. Te dejaré un momento a solas… voy a bajar, pero solo por un momento…

Dije y me dirigí hacia la puerta, frené mi caminar cuando la escuché llamarme, no me había girado hacia ella, cuando empezó a hablar.

_ Edward, Perdóname… -dijo en un susurro-. Desde que te conocí he sido muy injusta contigo… eres muy buena persona… -yo me giré para mirarla, no creía lo que estaba escuchando de sus labios, ella me miraba fijamente, mientras la veía jugar nerviosamente con los dedos de sus manos-. Emmet también lo es… yo me he comportado como una estúpida con ustedes, cuando lo único que han hecho ustedes desde que me conocieron fue ser un apoyo moral y físico para mí… tu cuñada tiene razón en todo lo que dijo de mí… -y en ese mismo momento la interrumpí, acercándome a ella rápidamente y acuclillándome frente a ella, ambos nos mirábamos a los ojos-.
_ No sigas, Bella… -las lagrimas corrían por su mejilla-. Se que tu vida no debe ser fácil para ti, eres muy joven y tal vez es eso lo que te hace ver la vida como un desastre…

Ella rompió a llorar mientras hablaba.
_ No se trata de si soy joven o no… se trata de que me siento SOLA, no tengo a nadie… ¿sabias que la única persona a la que mi padre no pone problemas para que esté conmigo, a sabiendas de que es importante para mi, es mi nana?... Alice es mala influencia. Emmet, ¿Por qué crees que me lo quitó de seguridad?... porque entendía que me estaba apegando demasiado a él… me aparta de las personas que en realidad quiero, no entiendo porque lo hace… es como si en verdad solo quisiera que me sintiera como una mierda… por otro lado he criticado toda el tiempo a mi madre, por ser lo que es, una bruja que se pasa la vida en vanidades y tratando de menos a los demás, lo mismo que he hecho yo contigo, con Emmet y con todos los que me rodean… y yo no soy así… no me gusta ser así…
_ Lo se… -dije mientras limpiaba con mis manos sus mejillas, porque la verdad si quería que se desahogara conmigo-. Se que no eres así… lo se, por la forma en que las pocas personas que te conocen en realidad, te quieren… si es cierto, que tu circulo de personas es muy corta, pero esas personas son sinceras, te quieren, Bella… te quiere Alice, Jacob, la señora Cupe, Emmet… conozco a mi madre, y se que en lo poco que compartieron juntas, también te va a llegar a querer…
_ ¿Y tú?... –dijo interrumpiéndome y dejándome sin palabras-. ¿Tú, Edward… puedes llegar a quererme?...

Nos quedamos mirándonos fijamente, la verdad no sabía que contestarle, la respuesta se atragantó en mi garganta. Tenía miedo de la respuesta, que me había dado yo mismo a esa pregunta. Isabella Swan, sin duda alguna, a pesar de lo mal que nos llevamos hasta hace poco, igual ya significaba algo para mí. Me dolía verla sufrir a ella, me molestó a gran manera el hecho de verla tan cerca de Jacob Black esa mañana, y… sentía la necesidad de permanecer todo el tiempo a su lado. ¿Acaso no era muy rápido el hecho de sentir aquello hacia aquella niña que prácticamente estaba conociendo?... Bella malinterpretó mi silencio y tomó sus propias conjeturas, la ví mirar para el lado, las lagrimas comenzaron a correr por sus mejillas nuevamente.

_ No debí preguntarte eso… ya se lo que piensas de mí… me lo has dejado bastante claro, en muchas ocasiones…
_ Shhhh… -dije poniendo mi dedo índice en su labio, para callarla, mientras le hablé entre dientes-. Cállate, no sabes lo que estoy pensando…
_ ¿Y que es lo que estas pensando, Edward?... –dijo mirándome totalmente confundida, lo sabía, por su seño levemente fruncido-.
_ Por supuesto que puedo llegar a quererte, Bella… más de lo que puedes llegar a imaginarte… -lo solté de golpe y el susto que me llevé al escuchar la voz de mi hermano desde la puerta de la habitación, la cual rompió de golpe la burbuja entre Bella y yo, me hizo ponerme de pies de golpe-.
_ Edward!!... –dijo Emmet y cuando le miré a la cara, le dí gracias a dios que aquello era solo una mirada y no un arma de fuego-.

Sentí que Bella, también se puso de pies, pero Emmet no la miró a ella, solo me estaba mirando a mí. ¿Acaso pretendía intimidarme con su maldita mirada?...

_ ¿Estas bien, Bella?... –dijo mirando a Bella y esta solo movió la cabeza positivamente, yo me giré para mirarla y la noté mas pálida de lo que era de costumbre, Emmet me habló y me vi obligado a apartar mi mirada de Bella para mirarle a él-. Edward… ¿vienes un momento?... Necesito hablar contigo…
_ Claro… -le dije y al verlo salir de la habitación, también salí detrás de él-.

 GRACIAS A TODAS AQUELLAS PERSONAS QUE SIGUEN MI HISTORIA, Y A LOS ANONIMOS QUE ME DEJAN SUS LINDOS MENSAJES...


viernes, 4 de noviembre de 2011

CAPITULO XII.
EN FAMILIA.

Domingo.

Edward Pov.

Estábamos en la oficina de juntas de seguridad, si habíamos 10 oficiales estaba mintiendo, éramos muchos mas. Todos estábamos sentados alrededor de una mesa rectangular, escuchando detenidamente las indicaciones que estaba dando Emmet para la inauguración que se iba a dar acabo en menos de una hora. Miraba a Emmet dar las indicaciones de puestos, las asignaciones de estrategias, mientras mi mente estaba bastante lejos del lugar. Cada vez que recordaba a la pequeña golfa de la hija del presidente, la sangre de rabia subía a mi cuerpo, lo cierto es que moría por el hecho de no haberme dado el lujo, de en la noche anterior, no haberme quitado la correa y darle unos buenos azotes, por mala educada. La forma en que trató a Rosalie me dolió más que a la misma Rosalie. Aunque la verdad es que una vez acostado en mi cama, Rosalie me hizo reír bastante, con sus mensajes a través del celular, concluyendo que Rose Odiaba a Isabella, gracias a dios que esas dos no volverían a verse otra vez. Porque cual de las dos es más gruñona.

_ ¿Comprendiste lo que he explicado, Edward?...

Salí de mis pensamientos de golpe y noté que todos en la mesa me miraban. Puse cara de preocupación al no tener ni idea de lo que estaba hablando Emmet.

_ Grandioso… esa es la idea… -dijo con sarcasmo-. Que no sepas ni papa de lo que vas a hacer en la inauguración…

Jasper sonrió entre dientes.

Bella Pov.

Ya estaba haaaaaaaarta. Tenía a nana, y a las empleadas Jessica y Tanya ayudándome a cambiar. ¿Es que me consideraban una estúpida incapaz de ni siquiera cambiarme?... por suerte y gracias a Dios, mi madre no se había aparecido en lo que llevaba cambiándome, eso si hubiese sido el colmo. Al terminar, que me miré al espejo, vi reflejado en él, la viva imagen de lo que mis padres se sentirían orgullosos de ver en mí.

Rápidamente me senté en el tocador y bajo las miradas curiosas de las presentes allí, saqué un esmalte de uñas color negro y con toda mi calma comencé a pintarme las uñas de las manos. No me inmuté cuando escuché la voz de mi madre, entrando a mi habitación, en cambio las chicas bajaron la cabeza, nana puso cara de mortificación.

_ ¡Isabella, tienes a todos parados esperando por ti… ¿Qué rayos haces?!... –dijo mirando con asombro y horror mis uñas, yo ya terminaba, seguí haciéndolo con toda mi calma, no iba a dejar que por culpa de mi querida madre fuera a dañármelas.
_ ¡¿Te estas pintando las uñas de negro?!...
_ Obvio, mamá… -dije con fastidio, mientras llevaba las uñas de la mano derecha cerca de la boca para soplármelas-.
_ ¡Maldición, Isabella… una niña buena no se pinta las uñas de negros!...

Yo sonreí por el absurdo cometario de mi madre, solo a ella se le podía ocurrir que el color de las uñas podía determinar la maldad o bondad de una persona. Mamá habló con una viva amenaza en su tono de voz.

_ Párate de una vez por todas de allí, estamos atrasados, tu padre ya está en la limusina, y llevamos mas de 15 minutos atrasados… ¡Y todo por tu maldita culpa, muchachita!...

Respiré hondo y me puse de pies. A pasos lentos me dirigí a la puerta, noté la tristeza en la cara de mi nana. Ella siempre me miraba de esa manera cuando mi madre me trataba de esa manera, a mi ya no me importaba. Iba a salir de la habitación, cuando me pare de golpe, sentí que mamá chocó con mi espalda, ya que venia muy cerca de mí.

_ ¿Y ahora por que rayos te detienes?...
_ Lo siento, madre, pero es que… necesito ir al baño, me dieron ganas…

Y sonriéndome por dentro, vi a Reneé soltar el aire de golpe. Yo duré 15 minutos mas sentada en la tapa cerrada del toiler de mi baño, cuidando de que mi vestido no se fuera a arrugar. Mi fin era divertirme, haciendo a todos esperar, yo jugaba con mi celular, mientras imaginaba a mamá echando chispas de la rabia.
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Bajé las escaleras principales de afuera de la casa blanca y me paré de golpe. Mamá iba tan enfadada que se montó en la limusina sin esperarme. Yo miré desde el primer escalón de arriba, a la fila de autos negros que escoltaban la limusina presidencial, adelante iban dos motociclistas. En la limosina en donde iba mi padre, iban Emmet y Jasper. Fruncí el seño al no ver a Edward. Emmet sonriéndose me alcanzó para tomarme de la mano y ayudarme a bajar las escaleras, Jasper esperaba afuera del vehiculo, también. Le hablé a Emmet entre dientes, mientras nos acercábamos a la limusina.

_ ¿Y Edward?...

Noté que Emmet me miró de lado.

_ El Oficial Cullen está en ese vehiculo…

Yo miré el vehiculo que iba justo detrás del de nosotros y ví a Edward frente al guía, iba con mas oficiales dentro del auto. Noté que él me miraba fijamente desde lejos. Yo miré a Emmet.
_ ¿No se supone que es mi escolta?... ¿Por qué va en otro vehiculo?...    
_ Pues… así lo pidió él…

Sentí algo extraño en el pecho. Dios, acoso será que ya ni siquiera quiera compartir espacio conmigo. Tan mal le habrá caído, el hecho de que tratara a la tipa esa de la manera que lo hice. Debo admitirme que me dolió.

_ Bella… -me dijo Emmet y fue cuando noté que estaba tan adentrada en mis pensamientos, que no me di cuenta de que ya habíamos llegado a la limusina y él me sostenía la puerta abierta. Yo entré al vehiculo, pero no sin antes darle una nueva mirada al conductor del vehiculo que estaba estacionado detrás de la limusina.

El vehiculo arranco, conjuntamente con los reproches de Charlie por hacerles la vida imposible.


Llegamos al parque, el cual era inmenso y hermoso. Cuando me abrieron la puerta me desmonté, tenían el área acordonada, y los flashes me cegaron momentáneamente. Miré fijamente a la persona que me había abierto la puerta y sin duda, esta mañana lucía más hermoso que nunca.





A pesar que estaba más serio que nunca. Me sostenía la puerta, no me miró ni por un solo segundo, y no entendía que rayos me estaba pasando, ya que eso me estaba afectando más de lo necesario. Yo terminé de bajar del auto y sentí que él me puso la mano en mi baja espalda, y con un leve empujoncito me obligó a caminar. Mierda, este tipo se estaba pasando.

_ Camine, por favor… -me dijo entre dientes-. Debe seguir a su padre…

Yo respiré hondo y le obedecí, no por él, si no porque me estaba sintiendo abrumada por los fotógrafos, eso lo odiaba a gran manera. Mamá y papá, caminaban delante de mí, con Emmet, Jasper y mucho más oficiales rodeándolos, yo iba unos pasos más atrás rezagada con Edward y más oficiales. Entendía que esa seguridad era exagerada, aunque suponía que eso se debía a la inauguración en un sitio abierto. Supongo que era un escenario un poco vulnerable. Caminamos hacia el centro del parque, en donde estaba la famosa cinta amarilla que papá rompería, habían hecho una tarima, en donde estaban el taburete y el micrófono y unas cuantas sillas detrás. Subimos las escaleras, y al momento que iba a subir el segundo escalón, que tropiezo y gracias al cielo, que Edward me tomó del brazo, ambos nos miramos a los ojos, y noté que tenía cara de preocupación.
_ ¿Está bien?... –dijo entre dientes y yo por la profundidad de su mirada solo atiné a afirmarlo con la cabeza, igual él me sostuvo del brazo y me ayudó a terminar de subir, arriba vi a Jake quien al verme sonrió inmensamente, yo me zafé del brazo de Edward y rápidamente me acerqué a él y ambos nos abrazamos, noté que a pesar de que Mamá saludaba al vicepresidente y a su esposa, me miraba de reojo con una sonrisa. Jake me habló en el oído.

_ Hola, preciosa… cuanto tiempo… -yo le miré y me sonreí-.
_ Bastante…
_ Al parecer, no te estás metiendo en problemas…
Yo solo le sonreí.

Nos indicaron donde sentarnos, y Jake y yo, nos sentamos juntos en el extremo derecho, luego estaba mamá, en medio papá y del otro lado los padres de Jake.
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Inició el maldito aburrimiento. La maldita jefa de ceremonia duró ¡30 minutos!, halagando a Charlie, Jake y yo teníamos una cara de aburrimiento, ambos odiábamos todo esto. Mamá tenía la sonrisa más estúpida que en mi vida entera había visto. Papá estaba serio, y los cientos de personas frente a nosotros, miraban atentos cada gesto de mi padre. Papá se paró a hablar y eso se fue en aplausos. Por supuesto que la única (a parte de la seguridad) que no aplaudió fui yo. Jake me miró y sonriéndose me guiñó un ojo. Charlie empezó con su discurso, yo me acerqué al oído de Jake y le susurré lo mas disimuladamente posible.

_ ¿Qué piensas hacer luego que esta mierda se acabe?...

Jake también me habló en el oído.

_ Papá piensa hacerle un almuerzo a tu padre, ¿no irás?...

Yo puse cara de asco, y Jake me sonrió.

_ Unos amigos del instituto tienen una fiesta… ¿quieres ir conmigo?...

Yo me sonreí e imagino que mis ojitos se iluminaron. Jake y yo estábamos concentrados en nuestra conversación.
_ Claro… pero primero iría por Alice…
Jake se sonrió… entonces recordé los últimos sucesos que había vivido en los últimos días, y no pude evitar sentir un poco de temor al recordar que Edward no estaría conmigo.
_ ¿Qué?... –me susurró Jake, mirándome con duda-.
_ ¿Cómo le haríamos?...
_ Dile a tu escolta que te lleve a casa de Alice a buscarla y luego que te lleve a casa de mi amigo…
_ ¿No me puedes llevar tú?...
Jake puso cara de preocupación.
_ Lo siento, es que ya quedé en llevar a unos amigos…

Yo le saqué la lengua molesta y Jake se aguantó para no echarse a reír.
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Luego todos bajamos y estuvimos detrás de Charlie mientras este cortaba con una tijera la cinta. Yo aproveché que los diversos funcionarios lambones se acercaban a mi padre, para acercarme a Emmet, quien a pesar que me escuchaba, no apartaba la mirada de mi padre.

_ Em… necesito que me designes un Oficial para ir a casa de Alice, juro que serán solo unos minutos…

Emmet me miró con duda.
_ Tengo entendido que de aquí irán a casa del señor Black…
_ No. Voy con Jacob a casa de unos amigos…
_ Bella… -me dijo Emmet-. Dudo que la primera dama lo permita…
_ Si es con Jacob no pondrán peros… -dije sin duda-.
_ Dios… Edward no irá… es su día libre, y vino en un auto independiente porque de aquí irá a casa de mi madre…
_ Por supuesto que puedo ir… -dijo Edward, quien yo no sabía que estaba tan cerca, y Emmet y yo le miramos, él estaba bastante serio, Emmet frunció el seño-.
_ ¿Seguro?... mamá te está esperando…
_ Llevo a la señorita y voy a la casa…
_ Bien… -dije moviéndome rápidamente hacia donde estaba Jacob hablando con unas personas, me enganché de su brazo y le susurré en el oído-.
_ Me voy… te encargo que le digas a mis padres…

Él me miró aterrorizado.
_ ¿Te vas a si no mas?... ¿Sin decirles nada?...
_ Tú le dirás… -le dije mientras le daba un beso en la mejilla y me retiré rápidamente para acercarme a Edward y a Emmet quienes me miraban fijamente, yo tomé a Edward de la mano-. Vámonos…
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Edward y yo nos escurrimos de la prensa, de los invitados de honor y de los mirones, una vez fuera de la multitud, corriendo nos acercamos al auto, yo sin darle tiempo a que Edward me abriera la puerta, ocupé el asiento de copiloto, sentí que eso aturdió a Edward por unos segundos, ya que luego de yo cerrar la puerta, él duró unos segundos estáticos, hasta que salió de sus pensamientos y dio la vuelta sentándose frente al guía. Encendió el auto y salimos de allí, yo respirando hondo, recosté la cabeza del espaldar y traté de relajarme.

_ ¿Estresada?... –dijo él muy bajito y yo giré mi rostro para mirarlo, él estaba con el seño levemente fruncido-.
_ ¿Tratas de ponerme conversación?...
_ Puede ser… -dijo entre dientes-.
_ Pues que rareza que me estés hablando, hoy ni siquiera te habías animado ni a mirarme…
_ ¿A dónde le llevo?...

Dijo de manera cortante.
_ A casa de Alice…

10 minutos de puro silencio. Yo no me aguanté y lo rompí.
_ ¿Va a pasar el día libre con su madre?...

Aunque no lo miré, vi por el rabillo del ojo que me miró por unos segundos.
_ Está de cumpleaños… Emmet y yo decidimos pasar un rato en familia…

Yo me sonreí, mientras miraba por la ventanilla.
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Llegamos a la casa de Alice y Edward me abrió la puerta. Le pedí que esperara cerca del auto y yo fui y toqué la puerta de Alice, su madre me abrió y me saludó como siempre, le dijo adiós a Edward de lejos y luego me explicó que Alice había salido con unas amigas del instituto a hacer unas practicas. Y aquello me dolió. Sentí celos de mi amiga. Sentí celos de Jake que también podía compartir con sus amigos, y sentí celos de Edward que podía compartir de un rato en familia. Yo me despedí de la madre de Alice y me dirigí al auto. Me monté y Edward volvió a subirse, yo miraba por la ventanilla, tratando de controlar las lagrimas que amenazaban por salir de mis ojos, ¿Por qué, dios, por que me habías dado una vida que no deseaba?. El deseo de salir con Jake se esfumó, seguro que me iba a sentir fuera de lugar allí sola.

_ ¿A dónde le llevo?... –dijo Edward, yo tragué el nudo que sentía en la garganta para contestarle-.
_ A la Casa Blanca…

Luego de unos 10 minutos escuché la voz de Edward.
_ Bella… -dijo y yo al escuchar que me llamaba así lentamente le miré, sin duda se escuchaba hermoso mi nombre en sus labios-. Puede acompañarme a mi casa… mi familia es humilde, pero le garantizo que pasará un momento agradable…  ¿Qué dijo?...

Yo estaba sin habla. Y contesté sin pensarlo más.
_ Claro… pero prométame que no se va a apartar de mi, ni un solo momento…

Edward sonrió y yo casi morí ante ello.
_ Prometido…

Mi tristeza se fue al coño. Edward condujo por un sitio, que nunca antes había ido, era apartado del centro y cuando se aparcó frente a aquella casa, yo abrí los ojos de par en par.
 
Lo vi dar la vuelta rápidamente y con una sonrisita burlona abrirme la puerta del auto, yo me desmonté aturdida.
_ ¿Es esa tu casa?...
_ La de mis padres, venga…
_ Edward… -le supliqué con la mirada-. Por favor, delante de tus padres no me trates de usted…

Él volvió a sonreír, noté que algo le entusiasmaba. 
_ Ven… -dijo y vi que me tomó de la mano de una manera tierna-.






Ambos subimos las escaleras del porche, y entramos a la casa. La temperatura allí estaba algo fría, por lo que yo instintivamente me abracé a mí misma, mientras observaba la casa por dentro. Estaba sin habla, con todo lo que veía a mi alrededor, no era solo lo grande que era la casa, si no lo hermosa que estaba decorada y la fina decoración.




_ ¡Edward mi amor!... –una voz de una mujer se escuchó y Edward y yo miramos hacia las escaleras, en donde bajaba una señora muy hermosa y elegante, ella llegó a donde estaba Edward con una grande y hermosa sonrisa y lo abrazó-.
_ Felicidades, mamá… -le susurró él y yo me sentí conmovida ante tal escena, la señora se apartó de su hijo, solo para besarle la cara con tanto amor que hasta empalagaba, Edward solo se sonreía-.
_ Por dios, mamá, lograrás que me vaya por donde vine…
Ella le tomó las manos.
_ Mi vida… no te imaginas lo feliz que me hace verte aquí con nosotros…

Yo seguía tras de Edward y fue cuando la señora se percató de mi presencia. La ví abrir los ojos como platos, Edward se giró mientras tomaba mi mano para acercarme mas a ellos, sin duda su toque y su forma me tenían emocionada.

_ Mira, mamá… traje a una invitada… -dijo Edward y yo le miré, para darme cuenta que él también me miraba fijamente con una sonrisa divertida en sus labios-. Ella es Bella… -dijo y ya tenía unas ganas insoportables de besarlo-.

El carraspeo de la garganta de la señora hizo que Edward y yo dejáramos de mirarnos.
_ Ven acá pequeña… -dijo la señora tomándome de la mano y dándome un cariñoso beso en la mejilla-. Mi nombre es Esme…
_ Encantada… -le dije sonriéndole y agradeciéndole a dios que no me haya reconocido, quería pasar desapercibida-.
_ ¿Y papá?... –dijo Edward-.
_ Aquí estoy… -dijo un señor y al verlo comprendí por que lo hermoso de Edward y Emmet, el señor se acercó a su hijo y le dio un abrazo-.
_ Hola, papá…
_ Hijo… que bueno que estés acá, es el mejor regalo que le has podido dar a tu madre…
_ Papá, ella es Bella…

Noté que el señor se sonrió mientras me tomaba de la mano.
_ Encantado en conocerte Bella… -me dijo y yo le correspondí el saludo con una sonrisa y un saludo de mano-.
_ Igual…
Esme y Carlisle se pararon uno al lado del otro y Carlisle abrazó a su esposa, mientras con una sonrisa nos miraban.
_ Bueno… -dijo Esme besando primero a su esposo y luego a su hijo-. Yo iré a la cocina a checar como va la comida… imagino que Emmet no debe de tardar… -para mi sorpresa me tomó de la mano-. ¿Me acompañas Bella?... –dijo de lo mas natural y todos miramos sorprendidos a Edward cuando gritó-.
_ ¡NO, mamá!... –su rostro era de enfado, miró a su madre, quien se intimidó bastante, Carlisle estaba serio-.
_ Edward… -dije en un susurro, él me miró-. Descuida… yo voy con tu madre…
_ Por supuesto que no. –dijo de manera rotunda, mientras me miraba a los ojos, yo también me intimidé-. Dudo que le… que te guste la cocina… no pienses que te traje a mi casa para ponerte a cocinar…

¿Qué rayos se creía Edward?... ¿es que no entendía que odiaba su actitud mandona e imponente?.
_ Edward, por dios… -dijo su madre-. Ya casi todo está listo, serán cosas sencillas… solo es para que me ayude…

Los ojos se Edward se abrieron como platos, pero yo me apresuré antes que fuera a decirle una de sus brutalidades a su madre y rápidamente me coloqué frente a él, él tubo que bajar la cabeza para mirarme a los ojos.

_ No voy a ser nada en la cocina… déjame acompañar a tu madre…
Edward me susurró sus palabras.
_ ¿No fue usted la que me pidió que no la dejara sola ni un solo momento?...
Yo también le susurré.
_ Tu madre me ha caído bien… voy a estar en la cocina, por favor… deja de comportarte como un… -me puse de puntillas para acercar mis labios a su oído de tal manera que hasta los toqué-. “Maldito terco y energúmeno”… -y sin pensarlo dos veces culminé la oración dándole un beso mojado en la mejilla, rápidamente me aparté de él y Esme sonriéndose con picardía me tomó de la mano y me llevó a la cocina, vi por el rabillo del ojo que Edward había quedado en estado de shock. Al llegar a la cocina no me aguanté y lo solté-.
_ Señora… su casa es hermosa…
_ Nada de señora… llámame por solo Esme… y gracias… tal vez Edward no te ha dicho que soy diseñadora de interiores…
Yo me sonreí.
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Edward Pov.

Sin duda no me esperaba que Isabella aceptara venir a mi casa, pero la verdad me sentía tan bien. Noté que en un principio estaba algo tímida, pero lo que más me agradó era en la forma que estaba tratando a mis padres. A ellos le agradecí el hecho de que no la abrumaran por ser la hija del presidente. Cuando besó mi mejilla, juro que en un momento pensé que iba a morir, la calidez de sus labios húmedos en mi mejilla, provocó que la sensación me agobiara, ella se retiró como si ese contacto fuera normal entre nosotros, si es cierto que una vez la besé, pero había sido en contra de su voluntad, ella me había advertido no volver a tocarla, estaba sumamente perdido. Y parece que Carlisle se había dado cuenta, porque cuando salí de mi aturdimiento, no se cuanto minutos después, él seguía en silencio, con los brazos cruzados en su pecho y mirándome con la misma cara con la que solía regañarme, cuando hacia travesuras de niño. No dije nada, y evadí su actitud, dándole la espalda y sentándome en un sofá individual, la voz de mi padre fue seca.

_ ¿Cómo es que traes a la casa, a la hija del presidente de los Estados Unidos, Edward?...
_ No se… -dije mirando los dedos de mis manos, los cuales se retorcían unos con otros, sobre mis piernas-. Sus padres estaban en una inauguración, ella se iba a quedar sola en la Casa Blanca, y pues… -mi padre me interrumpió para terminar la oración por mí-.
_ Preferiste traerla acá…

Levanté mi rostro y le miré molesto.
_ ¿Te molesta que la haya traído?... solo dilo y me la llevo ahora mismo de esta casa…

Vi a Carlisle bufar, mientras se acercaba y se sentaba en el sofá de tres piezas frente a mí-
_ Por supuesto que no me molesta, hijo… -dijo borrando la incomodad de su rostro-. Solo que me imagino que luego de tanto sacrificio, para llegar a donde estas hoy, espero que por un malentendido… no pongas en juego tu trabajo…
_ NO creo que sea problema el que Isabella esté aquí… -dije muy poco convencido-.
_ ¡Llegué!... –escuché la voz de Emmet entrando a la casa y Carlisle y yo le miramos, él entraba seguido de Jasper, ambos se quitaban las chaquetas, yo aproveché para ponerme de pies y quitarme la mía, sin mas me dirigí a la cocina, Emmet me iba a matar, en cuanto viera a Isabella en nuestra casa-.
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Llegué a la cocina, y mis pasos se frenaron en el umbral de la puerta, al ver tal escena. Bella tenia sobre su delicado, fino y caro vestido un delantal blanco que le quedaba como anillo al dedo, su pelo estaba recogido en un improvisado moño hacia arriba, que lo sostenía un palito, que me imagino habían sacado de la cocina. Ella estaba parada al lado de la isla, mientras con una mano dentro de un bol de cristal, ella amasaba una maza blanca que la tenía embarrada de una harina blanca hasta la muñeca y parte del antebrazo, ella trataba de aplicar fuerza bruta, mientras mamá a su lado le explicaba como hacerlo. Ambas estaban tan concentradas en lo que hacían, que ni se percataron de mi llegada, yo me sonreí, mientras me recostaba del marco de la puerta, y miraba fijamente a Bella jugar a la cocina.

_ ¿A si?... –le preguntó ella tímidamente a mi madre, quien se sonrió-.
_ Debes rociarle mas maza seca, para que no se pegue… -dijo mi madre y caminó hacia la estufa, noté con Bella al sentirse sola, bufó algo exasperada, sacando la mano del bol, tomando harina seca y rociándole, como dijo mi madre y manchándose aun mas la mano de harina, trató de pasarse la mano por la cara y noté que se manchó una de las mejillas de harina, y siguió amasando-.
_ Edward… -dijo mi madre, haciéndome apartar de manera brusca mi mirada de Bella, no me di cuenta que Esme me había cachado observando a Bella y esta también me miró de golpe, me vi obligado a entrar a la cocina, noté el rubor hermoso que se había colado en el rostro de Bella, quien rápidamente intentó sacar la mano del bol, yo me acerqué-.
_ Descuida… sigue en lo tuyo… -le dije en un susurro y ella luego de unos segundos mirándome me sonrió y volvió a aplicar su fuerza bruta, miré a Esme y ella me miraba con una sonrisita en sus labios, me guiñó un ojo y yo levemente fruncí el seño al no entender la picardía de mi madre-.
_ ¿Tienes hambre corazón?... –dijo mi madre cariñosa-.
_ Estoy bien… -dije mientras me dirigía a un gabinete, tomaba un baso y habría el frigorífico y me servia un poco de jugo, vi a Esme acercarse a Bella con cariño-.
_ ¿Ves Bella?… ahora te está quedando bien...
_ Gracias… -dijo Bella emocionada-.
_ ¿Crees que si te dejo sola unos segundos con esa masa no habrá problema?... –le dijo mi madre, mientras yo me recosté del otro extremo de la isla para verlas conversar-. Debo ir por algo al comedor…
_ Claro, Esme… -dijo Bella  y yo alcé mis cejas incrédulo ¿“Bella y Esme”?...

Mamá sin mas salió de la cocina y yo me acerqué lentamente a Bella, quien estaba concentrada en su masa, mientras seguía tomándome el jugo me paré justo al lado de ella, y me recosté de espalda de la isla, para quedar frente a Bella, yo miraba de lado el bol y su mano hacer el trabajo, al cabo de unos segundos le hablé-.
_ Sabes que no debes estar haciendo esto… -le dije en un susurro-.

Ella me miró. Y noté que su lindo rostro estaba un poco sucio de harina blanca.
_ Quiero hacerlo… Esme dijo que era la maza para un pastel… dijo también que la textura de la maza depende de cómo se prepare… -yo me sonreí divertido-.
_ ¿Estas haciendo pastel?... –dije incrédulo-.
_ Si… será de chocolate…
_ Mi preferido… -dije en un susurro y ambos sonriéndonos nos miramos a los ojos-.
_ Pues espero que te guste… -dijo ella-.
Si. Espero que me guste tanto como me gustas tú
  Ese fue mi pensamiento.

_ Deja ver Bella… -dije y sabía que estaba loco, pero mi impulso le ganó a la cordura, ella me miró y mi mano derecha de manera lenta subió hasta su mejilla y de toda la harina que había por su cara, mi dedo fue justo al poquito que había cerca de la comisura de su labio y con mi dedo pulgar lo limpié, aprovechando para acariciar su labio inferior con mi dedo, era suave, mi vista estaba fija en sus labios, estábamos cerca el uno del otro, e hice presión en el dedo, provocando que su labio se separara un poco, para aprovechar y acariciar justo en medio de su labio inferior, justo en donde la humedad de su saliva se filtraba, acaricié su labio desde un extremo hasta el otro, sin apartar la mirada de ellos, mierda, ¿Qué no hubiera dado en ese momento porque en vez de mi dedo pulgar fueran mis labios lo que estuvieran haciendo esa caricia?... aparté la mirada de sus labios, para mirarla a los ojos, pero con lo que me encontré fue con un Bella tensa y con los ojos cerrados, haciéndome saber que a ella también le había gustado mi contacto-.
_ ¿Bella?...

Bella y yo reaccionamos apartándonos de golpe, ante la voz de asombro de Emmet. Ambos lo miramos, y noté como la mirada de mi hermano iba de bella a mí, en solo segundos. De asombro pasó a ser de enojo.

_ ¿Qué estas haciendo aquí?... –le dijo a Bella y luego me miró de manera asesina a mí-.
_ Emmet… -dijo Bella y noté nerviosismo en su voz-. Lo siento… -odié que se estuviera disculpando, pero ella continuó rápidamente-. Le pedí a Edward que no me dejara sola… ¿te molesta que haya venido a tu casa?...
_ ¡No!... –dijo mi hermano acercándose a ella rápidamente-. ¿Cómo crees eso?... es solo que no salgo de asombro, mamá dijo que habías venido con Edward y no podía creerlo…
-Emmet le regaló una sonrisa mientras se terminaba de acercar a ella y le deba un beso en la coronilla, Bella sonrió-. Eres bienvenida a mi casa… lo sabes…
_ Gracias… tu familia es muy amable…
_ Gracias… ¿Y se puede saber que es lo que haces?... –dijo Emmet mirando horrorizado el bol-.
_ Un pastel de chocolate… -dijo ella orgullosa y Emmet sonrió, mientras me miraba de reojo, yo seguía estático, algo apartado y bebiendo mi jugo, mientras también miraba de reojo a mi hermano, lo conocía, y ya veía en sus ojos, las miles de preguntas que tenía para mí: ¿Qué era eso de traer a bella a nuestra casa? ¿Había perdido la cordura? ¿A que se debía la maldita cercanía que había entre Bella y yo cuando el entró a la cocina?... y muchas mas, que seguro me iba a preguntar en cuanto estuviéramos solos. Grandioso ahora estaba jodido.

_ Miren quien llegó… -decía Jasper, mientras entraba con Rosalie de la mano a la cocina-

Yo al verla sonreí y esta quien sonrió se dirigió rápidamente a mí y me abrazó, sabía que solo trataba de enfadar a mi hermano, lo último que supe de esos dos, eran que habían terminado, por incompatibilidad de caracteres, yo me eché a reír, al ver la cara de enfado de Emmet, odiaba sobre manera cuando Rosalie lo ignoraba, cosa que Rosalie sabia a perfección, y lo hacia adrede para fastidiarlo.

_ Hola, Emmet… -dijo Rosalie indiferente, sin soltar mi mano y al ver a Bella noté que la sonrisa de sus labios se borró de inmediato, yo miré a Bella y noté que esta miraba seriamente a Rosalie-.
Jasper ignoró por completo a Bella.
_ Rose… ¿recuerdas a Bella?... –dije tratando de romper el incómodo silencio de todos?-.

Para mi sorpresa Rose bufó, mientras miraba con desden a Bella.
_ Por supuesto… ¿Cómo olvidar a… semejante niña?...

Rayos!... había olvidado lo indiscreta y directa que era Rose. Ví como Bella se puso roja, pero no de vergüenza, si no más bien de rabia contenida. Yo miré a Bella tratando de pedirle disculpas con la mirada, pero ella me la retiró de mala manera y se giró dándonos la espalda a todos y amasando como una fiera la maza de harina… dios pobre maza.

_ Mucha gente en la cocina… -dijo Esme mientras entraba a la cocina aplaudiendo-. Fuera de aquí si quieren que Bella y yo terminemos de esto temprano…

Vi a Rosalie fulminar con la mirada a Bella, gracias a dios que Bella no se dio cuanta, ya que nos daba la espalda y luego salir, fue la primera que se fue, Emmet no de lo pensó dos veces y salió también, seguido de Jasper, mamá me miró de reojo, como si esperaba que yo también me iría, por supuesto que estaba equivocada. Yo me acerqué a Bella, mamá nos ignoró y comenzó a sacar cosas del frigorífico, supongo que era el restante del biscocho. Gracias al cielo que la cocina era tan grande que mamá no me iba a escuchar. Yo me acerqué a la espalda de Bella, la sentí tensarse ante mi cercanía, yo le susurré en el oído.

_ Siento lo de Rose… ella no es mala persona… hablaré con ella, para que se disculpe contigo…

Ella solo se alzó de hombros. Y se giró para contestarme.
_ Descuida, Edward… es evidente que le caigo mal, porque está celosa…
_ ¿Celosa?... –dije confundido-.
_ Si… déjele claro a tu noviecita, que pierde cuidado conmigo, que tú eres solo… -susurró supongo que para que mamá no escuchara-. Mi custodio

Aquellas conjeturas de Bella lo que provocaron que una sonrisa se dibujara en mis labios… ¿pensaba que Rose estaba celosa de ella y de mí?... ¿Acaso piensa que entre Rose y yo pasaba algo?...
_ Rosalie no es mi novia, es mi cu…

Me interrumpió.
_ No me interesa, vaya y déjenos a su madre y a mí trabajar…

Solté una carcajada involuntaria. Mientras hablaba con incredulidad.
_ ¿Trabajar?...

La vi tomar todo el aire que le permitían sus pulmones y antes de que soltara todo su veneno, ella me tomó del brazo, precisamente con la mano que tenía llena de harina seca, manchando así mi camisa blanca y ella misma me obligó a caminar hasta la puerta, propinándome un empujón que me ví obligado a salir, solo que mi risa no se hizo esperar.
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Bella Pov.
Ya era suficiente con aguantar la mirada asesina de whitlock, sino que la noviecita de Edward era lo más arrogante, y estúpida que me pude imaginar. Idiota, ahora se atrevía a negar a su novia en sus propias narices. Al sacar a Edward de la cocina y girarme, me di cuenta de que Esme me miraba con los ojos abiertos como platos, yo me ruboricé, ella luego se sonrió. Cambiando el tema.

_ Vamos Bella, a trabajar con este biscocho, porque ahora debemos hacer dos en vez de uno, cuando Emmet y Rosalie se juntan, mi hijo requiere bastante azúcar para tranquilizarse…
_ ¿Qué?... –dije sin entender, Esme se sonrió y no entiendo porque me estaba aclarando aquello-.
_ Emmet y Rosalie llevan mas de 5 años juntos… -yo me quedé en shock, ante la información que estaba recibiendo-. Ahora están peleados, porque Em no estaba de acuerdo con que Rosalie abriera un pub hermoso que por cierto le ayudé a decorar… -dijo divertida-. Ahora mismo su relación está en un transe de ¿Quién gana el pulso?... esos dos se aman sin censuras… son tan lindos y tercos…
_ ¿Emmet y ella son…
_ Novios, parejas, como gustes llamarlos… Rosalie y Edward se llevan bastante bien… son como hermanos… -dios, concluí que Esme había escuchado la conversación de Edward y mía, y como no lo había dejado explicarme, ella lo estaba haciendo… ¡que maldita vergüenza tenia ahora!-. Rosalie es hermana de Jasper… prácticamente la única chica en el grupo… -¡Muereeeee Bella Swan, por estúpida!... me grité mentalmente. Aunque ahora entendía porque la tipa esa, era tan agria, claro debía ser de sangre-. ¿Qué te parece si terminamos con esto Bella?...

Que maldita vergüenza cargaba con Edward ahora, debió burlarse de mis conjeturas. Es por eso que dicen que los celos son ciegos ¿celos” he dicho?...


GRACIAS POR SEGUIR LA HISTORIA.